Capítulo Cuatro
El conocimiento trascendental
Verso 14
na mam karmani limpanti
na me karma-phale sprha
iti mam yo ‘bhijanati
karmabhir na sa badhyate
na—nunca; mam—a Mí; karmani—toda clase de trabajos; limpanti—afectan;
na—ni; me—Mí; karma-phale—en la acción fruitiva; sprha—aspiración;
iti—así pues; mam—a Mí; yah—aquel que; abhijanati—sabe;
karmabhih—mediante la reacción de ese trabajo; na—nunca; sah—él;
badhyate—se enreda.
TRADUCCIÓN
No hay ningún trabajo que Me afecte, ni ambiciono los frutos de
la acción. Aquel que entiende esta verdad acerca de Mí, tampoco
se enreda en las reacciones fruitivas del trabajo.
SIGNIFICADO
Así como en el mundo material hay leyes constitucionales que
estipulan que el rey nunca hace nada malo, o que el rey no está
sujeto a las leyes del Estado, de modo similar, el Señor, aunque
es el creador de este mundo material, no es afectado por las
actividades del mismo. Él crea y permanece apartado de la
creación, mientras que las entidades vivientes se enredan en los
resultados fruitivos de las actividades materiales, debido a su
propensión a enseñorearse de los recursos materiales. El
propietario de un establecimiento no es responsable de las
actividades buenas y malas de los trabajadores, sino que los
mismos trabajadores son responsables de ellas. Las entidades
vivientes están dedicadas a sus respectivas actividades de
complacencia de los sentidos, y esas actividades no las ordena
el Señor. Para progresar en la complacencia de los sentidos, las
entidades vivientes se dedican al trabajo de este mundo, y
aspiran a una felicidad celestial después de la muerte. El
Señor, siendo completo en Sí Mismo, no siente atracción por la
supuesta felicidad celestial. Los semidioses del cielo sólo son
Sus dedicados sirvientes. El propietario nunca desea la
felicidad de grado inferior que los trabajadores desean. Él está
apartado de las acciones y reacciones materiales. Por ejemplo,
las lluvias no son responsables de los diferentes tipos de
vegetación que aparecen en la tierra, aunque sin esas lluvias no
hay posibilidad de que crezca la vegetación. El smrti védico
confirma este hecho de la siguiente manera:
nimitta-matram evasau
srjyanam sarga-karmani
pradhana-karani-bhuta
yato vai srjya-saktayah
"En las creaciones materiales, el Señor es únicamente la causa
suprema. La causa inmediata es la naturaleza material, mediante
la cual la manifestación cósmica se hace visible". Los seres
creados son de muchas variedades —tales como los semidioses, los
seres humanos y los animales inferiores—, y todos ellos están
sujetos a las reacciones de sus pasadas actividades, buenas o
malas. El Señor sólo les da las facilidades adecuadas para esas
actividades, y las regulaciones de las modalidades de la
naturaleza. Pero Él nunca es responsable de sus actividades
pasadas y presentes. En El Vedanta-sutra (2.1.34) se confirma
que el Señor nunca se vuelve parcial por ninguna entidad
viviente: vaisamya-nairgrnye na sapeksatvat. La entidad viviente
es responsable de sus propios actos. El Señor únicamente le
brinda facilidades por medio de la naturaleza material, la
energía externa. Todo aquel que esté plenamente versado en todas
las complejidades de esta ley de karma, o de las actividades
fruitivas, no queda afectado por los resultados de sus
actividades. En otras palabras, la persona que entiende esta
naturaleza trascendental del Señor es una persona experimentada
en lo referente al proceso de conciencia de Krsna, y, en
consecuencia, nunca está supeditada a las leyes del karma. Aquel
que no conoce la naturaleza trascendental del Señor y que cree
que las actividades del Señor apuntan a los resultados
fruitivos, como en el caso de las actividades de las entidades
vivientes ordinarias, se enreda indudablemente en las reacciones
fruitivas. Pero aquel que conoce a la Verdad Suprema es un alma
liberada y que está fija en el estado de conciencia de Krsna.
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