Capítulo Cuatro
El conocimiento trascendental
Verso 11
ye yatha mam prapadyante
tams tathaiva bhajamy aham
mama vartmanuvartante
manusyah partha sarvasah
ye—todos los que; yatha—como; Mam—a Mí; prapadyante—entrega;
tan—a ellos; tatha—así; eva—indudablemente; bhajami—Yo
recompenso; aham—Yo; mama—Mi; vartma—sendero; anuvartante—siguen;
manusyah—todos los hombres; partha—¡oh, hijo de Prtha!; sarvasah—en
todos los aspectos.
TRADUCCIÓN
En la medida en que todos ellos se entregan a Mí, Yo los
recompenso. Todo el mundo sigue Mi sendero en todos los
aspectos, ¡oh, hijo de Prtha!
SIGNIFICADO
Todo el mundo está buscando a Krsna en los diferentes aspectos
de Sus manifestaciones. A Krsna, la Suprema Personalidad de
Dios, se lo llega a conocer parcialmente en Su refulgencia
brahmajyoti impersonal y como la Superalma omnipresente que mora
dentro de todo, incluso dentro de las partículas atómicas. Pero
a Krsna sólo lo llegan a comprender plenamente Sus devotos
puros. En consecuencia, Krsna es el objeto de la comprensión de
todos, y, por eso, absolutamente todo el mundo es satisfecho de
un modo acorde con sus deseos de tenerlo. En el mundo
trascendental, Krsna también corresponde con Sus devotos puros
en la actitud trascendental, tal como el devoto quiere que Él
sea. Un devoto puede que quiera a Krsna como su amo Supremo;
otro, como su amigo personal; otro, como su hijo; y aun otro
más, como su amante. Krsna recompensa a todos los devotos por
igual, conforme a sus diferentes intensidades de amor por Él. En
el mundo material se encuentran las mismas correspondencias de
sentimientos, y el Señor los intercambia igualmente con los
diferentes tipos de adoradores. Tanto aquí como en la morada
trascendental, los devotos puros se asocian con el Señor en
persona, y tienen la oportunidad de prestarle un servicio
personal y, de ese modo, obtener una dicha trascendental con Su
amoroso servicio. En lo que respecta a los que son
impersonalistas y que quieren suicidarse espiritualmente
aniquilando la existencia individual de la entidad viviente,
Krsna también los ayuda, absorbiéndolos en Su refulgencia. Esos
impersonalistas no acceden a aceptar a la eterna y
bienaventurada Personalidad de Dios; en consecuencia, no pueden
saborear la bienaventuranza del trascendental servicio personal
del Señor, habiéndose extinguido su individualidad. Algunos de
ellos, que ni siquiera están situados firmemente en la
existencia impersonal, regresan a este campo material a exhibir
sus deseos latentes de realizar actividades. A ellos no se los
admite en los planetas espirituales, sino que se les da de nuevo
una oportunidad de actuar en los planetas materiales. A aquellos
que son trabajadores fruitivos, el Señor, en Su carácter de
yajñesvara, les otorga los resultados que anhelan de sus deberes
prescritos; y a aquellos que son yogis en busca de poderes
místicos, se les otorgan dichos poderes. En otras palabras, todo
el mundo depende únicamente de Su misericordia para lograr el
éxito, y todas las clases de procesos espirituales no son más
que diferentes grados de éxito en el mismo sendero. Por lo
tanto, a menos que uno llegue a la máxima perfección del estado
de conciencia de Krsna, todos los intentos permanecen
imperfectos, tal como se afirma en El Srimad-Bhagavatam
(2.3.10):
akamah sarva-kamo va
moksa-kama udara-dhih
tivrena bhakti-yogena
yajeta purusam param
"Ya sea que uno no tenga deseos [la condición de los devotos], o
que desee toda clase de resultados fruitivos, o que se halle
tras la liberación, uno debe tratar con todos sus esfuerzos de
adorar a la Suprema Personalidad de Dios, para lograr la
perfección completa, que culmina en el estado de conciencia de
Krsna".