Capítulo Cuatro
El conocimiento trascendental
Verso 10
vita-raga-bhaya-krodha
man-maya mam upasritah
bahavo jñana-tapasa
puta mad-bhavam agatah
vita—liberado de; raga—apego; bhaya—temor; krodhah—e ira; mat-maya—totalmente
en Mí; mam—en Mí; upasritah—estando totalmente situado; bahavah—muchos;
jñana—del conocimiento; tapasa—mediante la penitencia; putah—purificándose;
mat-bhavam—amor trascendental por Mí; agatah—logran tener.
TRADUCCIÓN
Estando liberadas del apego, el temor y la ira, estando
totalmente absortas en Mí y refugiándose en Mí, muchísimas
personas se purificaron en el pasado mediante el conocimiento
acerca de Mí, y de ese modo todas ellas alcanzaron el estado de
amor trascendental por Mí.
SIGNIFICADO
Como se explicó anteriormente, a una persona que está demasiado
afectada por lo material, le resulta muy difícil entender la
naturaleza personal de la Suprema Verdad Absoluta. Por lo
general, la gente que está apegada a la concepción corporal de
la vida se encuentra tan absorta en el materialismo, que le
resulta prácticamente imposible entender que el Supremo puede
ser una persona. Esos materialistas ni siquiera pueden imaginar
que existe un cuerpo trascendental que es imperecedero, que está
colmado de conocimiento y que es dichoso eternamente. Bajo el
concepto materialista, el cuerpo es perecedero, está colmado de
ignorancia y es completamente desdichado. Por lo tanto, cuando a
la generalidad de la gente se le informa de la forma personal
del Señor, mantienen en mente esa misma idea corporal. Para esos
hombres materialistas, la forma de la gigantesca manifestación
material es lo supremo. En consecuencia, ellos consideran que el
Supremo es impersonal. Y, como están demasiado absortos en lo
material, los asusta el concepto de retener la personalidad
después de liberarse de la materia. Cuando se les informa que la
vida espiritual también es individual y personal, sienten temor
de volverse personas de nuevo, a raíz de lo cual prefieren,
naturalmente, una especie de fusión con el vacío impersonal.
Ellos suelen equiparar a las entidades vivientes con las
burbujas del océano, las cuales se funden en el océano. Ésa es
la máxima perfección de la existencia espiritual que se logra
sin personalidad individual. Es una especie de etapa aterradora
de la vida, desprovista del conocimiento perfecto de la
existencia espiritual. Además, hay muchas personas que no pueden
entender en absoluto la existencia espiritual. Agobiadas por
muchísimas teorías y contradicciones de diversos tipos de
especulación filosófica, se hastían o se disgustan, y concluyen
neciamente que no hay ninguna causa suprema y que, en
definitiva, todo es un vacío. Esta clase de personas se hallan
en una condición enferma de la vida. Algunas personas están
demasiado apegadas a lo material y, por consiguiente, no le
prestan atención a la vida espiritual; otras quieren fundirse en
la suprema causa espiritual; y otras no creen en nada, ya que
por desesperación están disgustadas con toda clase de
especulaciones espirituales. Esta última clase de hombres se
refugian en alguna clase de embriagante, y sus alucinaciones
sentimentales se aceptan a veces como visión espiritual. Uno
tiene que deshacerse de todas las tres etapas de apego al mundo
material: el descuido de la vida espiritual, el temor de una
identidad personal espiritual y el concepto de vacío que surge
de la frustración en la vida. Para librarse de estas tres etapas
del concepto material de la vida, uno tiene que refugiarse por
completo en el Señor, guiado por el maestro espiritual genuino,
y seguir las disciplinas y principios regulativos de la vida
devocional. La última etapa de la vida devocional se denomina
bhava, o amor trascendental por Dios.
Según El Bhakti-rasamrta-sindhu (1.4.15–16), la ciencia del
servicio devocional:
adau sraddha tatah sadhu-
sango 'tha bhajana-kriya
tato 'nartha-nivrttih syat
tato nistha rucis tatah
athasaktis tato bhavas
tatah premabhyudañcati
sadhakanam ayam premnah
pradurbhave bhavet kramah
"Al principio, uno debe tener un deseo preliminar de
autorrealizarse. Eso lo llevará a uno a la etapa de tratar de
asociarse con personas que estén elevadas espiritualmente. En la
siguiente etapa, uno es iniciado por un maestro espiritual
elevado y, bajo la instrucción de él, el devoto neófito comienza
el proceso del servicio devocional. Mediante la ejecución del
servicio devocional bajo la guía del maestro espiritual, uno se
libera de todo apego material, logra estabilidad en la
autorrealización y adquiere un gusto por oír hablar de la
Absoluta Personalidad de Dios, Sri Krsna. Ese gusto lo lleva a
uno más adelante en el apego por el estado de conciencia de
Krsna, que madura hasta volverse bhava, o la etapa preliminar
del amor trascendental por Dios. El verdadero amor por Dios se
denomina prema, la etapa más elevada y perfecta de la vida". En
la etapa de prema existe una dedicación constante al
trascendental servicio amoroso del Señor. De modo que, mediante
el lento proceso del servicio devocional, bajo la guía del
maestro espiritual genuino, uno puede alcanzar la máxima etapa,
liberándose de todo apego material, del temor de la personalidad
individual espiritual y de las frustraciones que culminan en el
vacío filosófico. Así, finalmente uno puede llegar a la morada
del Señor Supremo.