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Regreso al  Curso  de la Maxima Autorrealización
 


El Bhagavad-gita Tal Como Es

Por Su Divina Gracia
A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada
Fundador-Acarya de la Sociedad Internacional para la Conciencia de Krsna
 

 

Capítulo Dos

 

Resumen del contenido del Gita

 

Verso 28

 

avyaktadini bhutani

vyakta-madhyani bharata

avyakta-nidhanany eva

tatra ka paridevana

 

avyakta-adini—no manifestado al comienzo; bhutani—todos los que son creados; vyakta—manifestados; madhyani—en el medio; bharata—¡oh, descendiente de Bharata!; avyakta—no manifestado; nidhanani—cuando son aniquilados; eva—todo es así; tatra—por lo tanto; ka—qué; paridevana—lamentación.

 

TRADUCCIÓN

 

Todos los seres creados son no manifiestos en el comienzo, manifiestos en el ínterin, y de nuevo no manifiestos cuando son aniquilados. Entonces, ¿qué necesidad hay de lamentarse?

 

SIGNIFICADO

 

Aceptando que hay dos clases de filósofos —unos que creen en la existencia del alma y otros que no creen en ella—, en ninguno de los dos casos hay motivo de lamentación. A los que no creen en la existencia del alma, los seguidores de la sabiduría védica los llaman ateos. Sin embargo, si por el solo hecho de argumentar aceptamos la teoría atea, aun así no hay motivo de lamentación. Aparte de la existencia separada del alma, los elementos materiales permanecen en un estado no manifiesto antes de la creación. De ese estado sutil de no manifestación surge la manifestación, tal como del éter se genera el aire, del aire se genera el fuego, del fuego se genera el agua, y del agua se manifiesta la tierra. De la tierra se generan muchas variedades de manifestaciones. Tomemos por ejemplo un gran rascacielos que se manifiesta a partir de la tierra. Cuando se derrumba, la manifestación pasa de nuevo al estado no manifiesto, y, en la última etapa, permanece en la forma de átomos. La ley de la conservación de la energía se mantiene, pero, en el transcurso del tiempo, las cosas se manifiestan y dejan de manifestarse; ésa es la diferencia. Entonces, ¿qué razón hay para lamentarse, ya sea en la etapa de manifestación o en la de no manifestación? De una forma u otra, incluso en la etapa no manifestada, las cosas no se pierden. Tanto al principio como al final, todos los elementos permanecen no manifestados, y únicamente se manifiestan en el intermedio, lo cual no crea ninguna diferencia material verdadera.

 

Y si aceptamos la conclusión védica tal como se expone en El Bhagavad-gita, es decir, que estos cuerpos materiales van a perecer a su debido tiempo (antavanta ime dehah), pero que el alma es eterna (nityasyoktah saririnah), entonces debemos recordar siempre que el cuerpo es como un traje; así que, ¿por qué lamentarse por el cambio de un traje? El cuerpo material no tiene existencia real en relación con el alma eterna. Es algo así como un sueño. En un sueño puede que uno crea que está volando por el cielo o que es un rey y que está sentado en una cuadriga; pero cuando se despierta, puede ver que ni está en el cielo ni está sentado en la cuadriga. La sabiduría védica fomenta el cultivo de la autorrealización en base a la no existencia del cuerpo material. Por consiguiente, ya sea que uno crea en la existencia del alma o no crea en ella, en cualquiera de los dos casos no hay razón para lamentarse por la pérdida del cuerpo.

 

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Su Divina Gracia A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupāda, Fundador/Ācārya de la Sociedad Internacional para la Conciencia de Krsna