<<<       Indice       >>>

Regreso al  Curso  de la Maxima Autorrealización


El Bhagavad-gita Tal Como Es

Por Su Divina Gracia
A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada
Fundador-Acarya de la Sociedad Internacional para la Conciencia de Krsna
 

 

Capítulo Dos

 

Resumen del contenido del Gita

 

Verso 20

 

na jayate mriyate va kadacin

nayam bhutva bhavita va na bhuyah

ajo nityah sasvato ’yam purano

na hanyate hanyamane sarire

 

na—nunca; jayate—nace; mriyate—muere; va—tampoco; kadacit—en ningún momento (pasado, presente o futuro); na—nunca; ayam—esto; bhutva—habiendo llegado; bhavita—llegará a ser; va—o; na—no; bhuyah—o volverá a ser; ajah—innaciente; nityah—eterno; sasvatah—permanente; ayam—éste; puranah—el más antiguo; na—nunca; hanyate—es matado; hanyamane—siendo matado; sarire—el cuerpo.

 

TRADUCCIÓN

 

Para el alma no existe el nacimiento ni la muerte en ningún momento. Ella no ha llegado a ser, no llega a ser y no llegará a ser. El alma es innaciente, eterna, permanente y primordial. No se la mata cuando se mata el cuerpo.

 

SIGNIFICADO

 

Cualitativamente, la pequeña parte atómica y fragmentaria del Espíritu Supremo es uno con el Supremo. A diferencia del cuerpo, ella no sufre ningún cambio. A veces, al alma se la llama lo fijo, o kuta-stha. El cuerpo está sujeto a seis clases de transformaciones: nace del vientre del cuerpo de la madre, permanece por algún tiempo, crece, produce algunos efectos, gradualmente se deteriora y, finalmente, desaparece en el olvido. El alma, sin embargo, no pasa por esos cambios. El alma no nace, pero como toma un cuerpo material, el cuerpo nace. El alma no nace allí, y el alma no muere. Todo lo que nace también tiene que morir, y como el alma no nace, por ende no tiene pasado, presente ni futuro. El alma es eterna, perenne y primordial, es decir, en la historia no figura ningún indicio de cuándo comenzó a existir. Por la impresión que el cuerpo nos produce, buscamos la historia del nacimiento del alma y otras cosas similares acerca de ella. El alma no envejece en ningún momento, como ocurre con el cuerpo. El supuesto anciano, por consiguiente, se siente con el mismo espíritu que tenía en su infancia o en su juventud. Los cambios del cuerpo no afectan al alma. El alma no se deteriora como un árbol, ni como nada material. El alma tampoco tiene subproductos: los subproductos del cuerpo, es decir, los hijos, son también almas individuales diferentes, y a causa del cuerpo aparecen como hijos de un hombre en particular. El cuerpo se desarrolla por la presencia del alma, pero el alma ni tiene vástagos ni cambia. En consecuencia, el alma está libre de los seis cambios del cuerpo.

En El Katha Upanisad (1.2.18) encontramos también un pasaje similar, que dice:

 

na jayate mriyate va vipascin

nayam kutascin na babhuva kascit

ajo nityah sasvato ’yam purano

na hanyate hanyamane sarire

 

El significado y la enseñanza de este verso son los mismos que los del verso análogo de El Bhagavad-gita, pero aquí hay una palabra especial, vipascit, que significa "erudito" o "con conocimiento".

El alma está colmada de conocimiento, o colmada siempre de conciencia. Por lo tanto, la conciencia es el signo característico del alma. Incluso si uno no encuentra el alma en el corazón, que es donde está situada, aun así uno puede darse cuenta de la presencia del alma simplemente en virtud de la presencia de la conciencia. A veces no encontramos el Sol en el cielo, a causa de las nubes o por alguna otra razón, pero la luz del Sol siempre está presente, y eso nos convence de que es de día. En cuanto en el cielo hay algo de luz temprano por la mañana, sobrentendemos que el Sol ha salido. Así mismo, como hay algo de conciencia en todos los cuerpos —ya sean del hombre o de los animales—, podemos con ello reconocer la presencia del alma. Esta conciencia del alma es, sin embargo, diferente de la conciencia del Supremo, porque la conciencia suprema es omnisciente —conoce pasado, presente y futuro—. La conciencia del alma individual es propensa a olvidar. Cuando olvida su verdadera naturaleza, obtiene educación e iluminación de las lecciones superiores que imparte Krsna. Pero Krsna no es como el alma que olvida. Si así fuera, las enseñanzas de Krsna en El Bhagavad-gita serían inútiles.

Hay dos clases de almas, a saber, la diminuta alma partícula (anu-atma) y la Superalma (vibhu-atma). Esto también se confirma en El Katha Upanisad (1.2.20) de la siguiente manera:

 

anor aniyan mahato mahiyan

atmasya jantor nihito guhayam

tam akratuh pasyati vita-soko

dhatuh prasadan mahimanam atmanah

 

"Tanto la Superalma [Paramatma] como el alma atómica [jivatma] están situadas en el mismo árbol del cuerpo, dentro del mismo corazón del ser viviente, y sólo aquel que se ha liberado de todos los deseos y lamentaciones materiales, puede, por la gracia del Supremo, entender las glorias del alma". Krsna también es la fuente de la Superalma, tal como se revelará en los siguientes capítulos, y Arjuna es el alma atómica, olvidadiza de su verdadera naturaleza; por consiguiente, necesita que lo ilumine Krsna o su representante genuino (el maestro espiritual).

 

<<<       Indice       >>>

Buy Online Copyright © The Bhaktivedanta Book Trust International, Inc.
Su Divina Gracia A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupāda, Fundador/Ācārya de la Sociedad Internacional para la Conciencia de Krsna